Qué se abra el cuerpo.
Qué se abra.
Se recoge como un animal herido.
Todo lo que pesa va aquí.
Justo aquí,
en el plexo solar.
Aquí.
Entra la rabia.
Entra el miedo viejo.
Sube como una mala hierba.
Asciende rápido
Sube.
Sube.
Los conductos se cierran.
Te quedas sin aire.
Te embasas al vacío.
Sabe antes que tú.
Recuerda lo antiguo.
Y entra el aire a la fuerza.
Abrir la boca.
Abrirla toda.
Es un aullido.
Algo animal.
De cuando no éramos personas
sino carne pidiendo auxilio.
el aullido se rompe
y cae en llanto.
Que afloja la cara.
Que arrastra la rabia
y la pena.
Un llanto que borra.
Un llanto que lava.
Pues tres años con esto dentro.
Sin lágrimas.
Sin temblar.
Sin rimmel corrido.
Justo aquí,
en el plexo solar.
Aquí.
Tres años.
Con el cuerpo entero haciendo de muro.
Y no hay nada que hacer.
No hay que ir al trabajo.
No hay que volver a casa.
No hay niño que recoger.
Y entiendo que ahora puedo.
Y el cuerpo dice:
- Ahora.
Al fin.
