Las llevaba enredadas en mi cabellera, ensortijadas en mis dedos.
Ahora no.
Ahora me estoy haciendo un sitio importante y propio
en el silencio.
Casi por primera vez
un silencio que no pesa.
Un silencio que me deja ser.
Desde aquí pienso.
Contemplo sin prisa.
Recuerdo sin miedo.
Y en este espacio vuelven, despacio,
las palabras que fui,
los deseos que latieron,
la felicidad,
como si siempre hubieran estado aquí,
sentadas conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario