martes, 29 de diciembre de 2009

No nacer, como una piedra.


Una vez quise quedarme.
Detrás de los cristales, como una muñeca en un escaparate de navidad.
... tan deseable...

Y cuando quise quedarme, el alma, que no vive dentro como muchos creen, me agarró por el cuello con furia y me disparó hacia fuera.


Me pusieron un nombre, unos adjetivos y unas expectativas. Obligándome así a crecer y a sentir.
Sentí el calor de las personas y el frío de la soledad..
Oí gritar a la vida y rugir a la muerte.


Y pensé que allí dentro hubiera sido inmortal.
Y feliz como una piedra.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las piedras siente, padecen, se alegran, y un sinfín de sentimientos encauzan su poros. No quieras ser piedra, sin entender una piedra de río o arena de playa.

Ánimos.

Uno cualquiera

que historia... dijo...

prefiero ser feliz como un mortal, a inmortal como una piedra...