
Una vez quise quedarme.
Detrás de los cristales, como una muñeca en un escaparate de navidad.






Fotografía de una Alicia cualquiera en edad de no llevar mochila.












Hay una proteína que me falta entre las conexiones neuronales que hacen que mis ideas no queden fijas en mi cerebro. Aparecen, resultan geniales y abandonan su sitio porque no recuerdan los motivos que les hacia ser tan geniales.
El médico me ha dicho que eso no duele, aunque a veces creo que anda equivocado en sus teorías.
El médico me ha dicho que he de aprender a vivir con ello, igual que un sordo no canta y un bizco no seduce con la mirada.
La gente que me rodea cree en mi genialidad, pero me otorga la medalla de pobre chica. Y estoy ya cansada de ir con la cabeza cabizbaja del peso de los trofeos que no se muy bien cómo pararon ahí, si nunca he tenido la impresión de haber ganado nada.
Nunca he tenido esa proteína, por eso no puedo echar de menos algo que nunca he saboreado y que mi organismo no ha hecho funcionar jamás. Es como pedirle a un psicópata que sude cuando esta pensando en matar. Es como echar de menos el rabo ancestral que nos proporcionaba un extra de equilibrio en esta vorágine llamada vulgarmente vida.
Es de noche.
Y solo espero que nadie se haga preguntas, cuando no existen las respuestas.

Este cacho papel es para arrojar lo que llevo dentro. Arrojar es sin duda más bonito que vomitar.
Y ahora solo tengo la prolongación memorística de la continua embestida animal.
Y así, no se puede trabajar. Y así no se puede hacer un sofrito y una ensalada para el tupper del día siguiente. Así una no se puede concentrar en mentalizarse en que mañana se mezclará en un transporte público con miles de olores diferentes.
Por eso fuma, para matar la pituitaria.
Se pondría a correr despavorida entre el laberinto de caras ajenas o cercanas, correr, correr, correrse hasta perder la consciencia y caer hasta el núcleo del planeta, para después ser arrojada al mundo en forma de volcán asesino.
Porque saltarse el turno siempre es arriesgado, porque sin emoción, la vida muere.

Pero ser un perdedor es más fácil. Olvidar que un día ganaste y podías gozar de ser grande, de poder acariciar con riqueza, de poder amar sin temor a la temporalidad, a la distancia, a tus propias circunstancias.
La lluvia que lo limpia todo, hace tiempo que no cae. Las gotas se mantienen suspendidas en un frío alambre de contención.
La bestia está cercada y no se permite ser feliz.
Pero la bestia nunca olvida que el fuego quema y da calor y reconforta.
Y que la llama da paz en la retina y puede volver a vibrar abrazada al combustible que la alimenta.
Ganar seria volver a sentir un instante de paz.
Ganar seria volver a abrazar con casi la intensidad de una madre.
Ganar sería desplazarse, avanzar… a lo mejor, no como un animal, sino como una planta, y llegar a brotar.
Ganar seria olvidar que un día perdiste, y gozar siendo grande, acariciar con avaricia, amar sin temor a la temporalidad, a la distancia, a tus propias circunstancias.
"El éxito es fácil de obtener,
lo difícil es merecerlo". A.Camus.

I don't know how to love him. What to do, how to move him.A lo lejos se divisaba una escalera como esas de piscina y sobre ya la superficie una grupo enorme de punkis de rave. También había buitres con gafas de sol, y con la lengua fuera cerca de la deshidratación. Nunca había visto antes tantos punkis juntos y no se sorprendió que se reunieran en un sitio como ese.
Muchos llevaban la boca llena de arena y los demás parecían un poco cabreados. Todos iban empapados y con sus ropas antaño llenas de roña, ahora relucientes gracias al flujo prodigioso.
Entre litrona y litrona decidieron que tenían un problema que resolver de inmediato en sus vidas, desde luego el de secarse y parecer piojosos como antes. Empezaron a hablar acerca del asunto. Alicia sintiese entre ellos como en familia, por lo cual le pareció muy natural estar deliberando con ellos, como si fuera uno más entre los suyos; claro que la birra calenturrienta y las drogas que circulaban ayudaban a ello.
-¿Qué pasa si se cultiva una psicología de vendedor ambulante a la manera de los moralistas parisinos de primera y de segunda fila?-.
… Gran silencio… Los buitres ponían cara de buscar la respuesta, otros esperaban con expresión bobalicona.
El punki filósofo carraspeó y con tono doctoral prosiguió:
- Pues que quien hace eso se pasa el día espiando la realidad para llevarse a casa por las noches un puñado de cosas curiosas… Pero qué es lo que acaba saliendo de ahí?-
Como quién considera demasiado ignorante a su interlocutor para concederle más tiempo, ese hombre cascado por los excesos, de enorme y enmarañado bigote, de ojos pequeños y hundidos, enmarcados por unas sienes sobresalientes, siguió la disertación , diciendo:
- un conjunto de borrones, en el mejor de los casos un mosaico, y siempre es algo que es el resultado de sumar varias cosas, algo desordenado y lleno de putos colorines.-
Se volvió hacia Alicia preguntando:
- ¿Te encuentras mejor ahora, niña?-
- Me encuentro tan mojada como antes- dijo Alicia pensando en que ojalá no hicieran alusiones a la versión malinterpretada de la frase.
